Pero lo pagas en cada proyecto.
01
Tiempo
Cada problema de obra que llega hasta ti consume horas que no estaban previstas. No es una gran urgencia: es una llamada, una aclaración, una situación que "se resuelve rápido". Multiplicado durante todo el proyecto, se convierte en una segunda jornada que nadie paga.
02
Reputación
El cliente no separa la ejecución de la arquitectura. Para él, tú eres el proyecto, desde el primer plano hasta el último detalle. Cuando algo falla en obra, la primera llamada es para ti. Y esa experiencia permanece, independientemente de lo bueno que haya sido el diseño.
03
El siguiente proyecto
El mayor coste no está en el proyecto que se complica. Está en el que no aceptas, porque no tienes tiempo, energía o tranquilidad para asumirlo. Las oportunidades que descartas por precaución no aparecen en ningún informe. Pero se notan.